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La herencia

Toda célula humana normal contiene en su núcleo 46 cromosomas, filamentos nucleares que son portadores de los principios de la predisposición hereditaria. El sexo es una de esas predisposiciones hereditarias. Las células masculinas, espermatozoides, y las femeninas, óvulos posen cada una sólo la mitad de ese número de cromosomas. Al unirse en la fecundación se completan, dando origen a las llamadas células germinales, células que señalan el comienzo de una nueva vida, un ser diferente de padre y madre, células que cuentan con el número completo de 46 cromosomas.

Los 23 cromosomas del óvulo llevan siempre el germen del sexo femenino, el cromosoma X. Por su parte, el espermatozoide, también con 23 cromosomas, puede portar el germen del sexo femenino X y entonces el nuevo ser pertenecerá al sexo femenino. Pero si el germen lleva el cromosoma Y, resultará del sexo masculino. Como se señaló en el capítulo " La fecundación", el espermatozoide y el óvulo resultan de la división redüccional de una célula de hombre y mujer, respectivamente. La mujer siempre da mujer y el hombre, mujer u hombre.

Leyes de la herencia

El religioso y botánico austríaco Gregorio Mendel (1822-1884) estudió en los vegetales los fenómenos de la herencia y la hibridación.

Comprobó la existencia de leyes naturales referentes a la herencia, de acuerdo con las cuales prevalecen unas características con preferencia a otras. A las primeras las denominó dominantes y a las otras, recesivas.

Mendel advirtió que las características recesivas no desaparecían del todo, pues en generaciones posteriores solían reaparecer algunas.

Como consecuencia de sus investigaciones, Mendel pudo poner las bases de las leyes de la herencia que en su honor son conocidas como leyes de Mendel.

Las características físicas están registradas en los cromosomas o filamentos nucleares, o, más exactamente, en los genes que los integran. Los genes estárifsituados en parejas que, si son ¡guales, se les denomina homocigóticos, y si diferentes, heterocigóticos. En este último caso, uno de los genes dará características dominantes y el otro recesivas.

Entre los caracteres hereditarios, o genéticos, más comúnmente perceptibles, están la estatura, el peso, el color de la piel, del pelo, de los ojos, la nariz, la barbilla.

Como caracteres dominantes, mencionemos por ejemplo: la piel morena sobre la blanca; los ojos pardos sobre los verdes; y los negros y pardos sobre los azules; el cabello negro o el castaño sobre el rubio, etc.

Padres de ojos negros o pardos pueden tener un hijo de ojos verdes, que es recesifo, si lo hereda de un abuelo o bisabuelo.