Segundo mes de embarazo

Comencemos, entonces, desde el segundo mes del embarazo.

Confirmada la gravidez, su médico hará una pormenorizada ficha o historia clínica. Todo cuanto, médico y sicológicamente, se relacione con usted, debe conocerlo el profesional. Enfermedades infantiles, operaciones, cicatrices, fracturas, posibles sensibilidades alérgicas, antecedentes familiares de diabetes, hipertensión, la regularidad o irregularidad de sus períodos y si padece dolores o molestias durante ellos,

Su médico preguntará si en su familia o la del padre hay antecedentes de mellizos, La tendencia a dar a luz a mellizos es hereditaria, tanto por el lado maternocomo paterno.

Usted será medida y pesada (la relación estatura-peso es importante). Se le hará un examen físico. Le ordenarán examenes de sangre para comprobar grupo sanguíneo, Rh y nivel de glóbulos rojos.

Se le controlará la presión arterial, corazón, pulmones, etc.

Un examen a sus pechos y un examen pélvico son indispensables. Aportan al médico valiosa información, el tamaño de la pelvis, por ejemplo.

El control del peso, seguramente, será una de las preocupaciones del gineco obs-tetra. Le establecerá un régimen con nada de pan, mantequilla, dulces. Bastará leche y le prescribirá vitaminas y minerales, etc.

Si fuma, deberá dejar el cigarrillo. Es un sacrificio suyo que el hijo le agradecerá, porque determinará si será plenamente normal o no.

Ningún medicamento, ni los más inofensivos para usted, puede tomarlos sin expresa autorización de su médico. No se trata únicamente de su cuerpo, también está el del hijo que lleva dentro y que es distinto de usted.

Haga una vida bastante normal, sin esforzarse en demasía. Hay ejercicios especialmente diseñados para acondicionar el cuerpo de la embarazada y posibilitar un parto más fácil. Pero no son indispensables y si no le agradan, olvídese de ellos.

Mareos, vomitos, antojos

En el curso de los tres primeros meses es verdad que suelen presentarse mareos, náuseas y antojos.

Se dispone de pildoras para controlar, atenuar y hasta suprimir totalmente mareos y náuseas.

Con frecuencia se habla de tales incomodidades, pero no se habla de las muchas mujeres que pasan el primer trimestre de su embarazo sin ningún malestar ni incomodidad.

Respecto de los famosos "antojos", no son tan comunes como se dice y, si se escarba, tal vez se encuentre explicación en alguna carencia que el organismo quiere hacer notar.

RADIOGRAFIA DE CADERAS

A los tres meses del embarazo se le indicará una radiografía de cadera del feto, para descartar la displasia de caderas. Es más frecuente en el sexo femenino.

Relaciones sexuales durante el embarazo

¿Las relaciones sexuales durante el embarazo?

Ciertamente, si le resultan cómodas, gratas y las desea.

Los riegos de pérdida son prácticamente inexistentes. Por lo general, a las seis semanas, se puede considerar que un embarazo está firmemente establecido.

Lo que sí es real, es la necesidad frecuente de orinar durante los primeros meses. Se debe a la presión que sobre la vejiga ejerce el útero al crecer. Como pronto el útero crecerá hacia arriba, la molestia es pasajera. Pero reaparecerá en los días previos al parto, cuando el bebé desciende a la pelvis y vuelve a presionar la vejiga.

Muchas mujeres embarazadas advierten que, en los contactos sexuales, su capacidad de satisfracción ha disminuido; que su libido, su sexualidad está como apagada. Lo que no significa que ame menos a su pareja. Esta inhibición, simplemente, está condicionada por las hormonas activas del embarazo y no depende de la voluntad de la mujer. Sin embargo, la inhibición de la libido femenina no es regla universal. Hay mujeres que precisamente en este período experimentan mayor inclinación al acto sexual.

Algunas mujeres temen que sus maridos se alejen de ellas en este periodo, lo que incide en la relación y puede repercutir en la futura vida familiar. El marido debe esforzarse por mostrarse comprensivo. Es una mínima contribución en beneficio de su hijo.

Peso y alimentación

Según él compendio de obstetricia de Merger, Lévy y Melchior, el aumento del peso al final del embarazo equivale a entre el 20 y el 24 % del peso anterior a la gravidez. Se reparte desigualmente en el tiempo: 3% en el primer trimestre, y el resto se distribuye más o menos equitativamente en los dos trimestres siguientes.

Aumenta aproximadamente un 35% la masa sanguínea. El agua fuera de las células sube de 3 a 6 litros. Las grasas disueltas en la sangre se duplican. Aumenta el sodio. Todo eso conduf¡| a retener el agua, hidratar los tejidos grasos. Significa uíi aumento de peso que va de 5 a 8 kilogramos. Son más o menos inevitables en mujeres normales.

El peso del bebé llega a ser, como promedio, de unos 3.300 gramos; la placenta pesa alrededor de 600 gramos, el líquido amniótico otros 600 gramos; la sangre unos 400 gramos, y el útero, que habitualmente pesa unos 50 gramos, llega a pesar hasta 1.200 gramos.

El control frecuente que de su peso hace su médico, no es una inclinación obsesiva. Para él representa una valiosa información. Un aumento exagerado puede indicar trastornos de los vasos o de los riño-nes.

Contra lo que suele pensarse, la alimentación de una embarazada no necesita ser aumentada, sino modificada en algunos términos precisos.

Su variedad y equilibrio es lo que importa.

Proteínas, que son sustancias nitrogenadas, serán aumentados.

Grasas, no deben ser aumentados sino a medida que su peso suba normalmente.

Carbohidratos, deben aumentarse moderada aunque significativamente.

En todo caso, el único consejero idóneo para diseñarle un régimen personal es su médico.

Ese régimen debe proporcionarle elementos que requieran usted y su bebé, en las proporciones adecuadas. Fósforo, calcio, hierro, vitaminas, etc..

Sin fósforo no hay vida. Forma parte de la estructura de todos los tejidos. Un radical fosforado es, asimismo, indispensable para activar la mayoría de las vitaminas. Prácticamente en todos los alimentos se encuentra el fósforo, con excepción del azúcar, el aceite y el vino. En particular lo contienen la avena, el trigo, las legumbres, la carne, el pescado, la leche, el queso.

El calcio es indispensable para formar el esqueleto de su hijo y si no se lo proporciona en medida suficiente en la alimentación, lo tomará del esqueleto de usted misma. Para que el organismo fije el calcio se requiere de la participación de la vitamina D y de las glándulas paratiroides entre otras. La leche, el queso, las aceitunas, entre otros alimentos, se lo proporcionan.

La necesidad de hierro se triplica en la embarazada, a causa de la hemoglobina requerida para su sangre y la del bebe. Alimentos ricos en hierro son el hígado de ternera poco co^do, las legumbres secas y la harina de soya.

Hacia el final del embarazo es probable que su m^ico le prescriba administración adicional de hierro en médicamentos.

La necesidad de vitaminas aumenta con el embarazo, particularmente vitaminas C y D.

Como casi todos los aumentos contienen vitaminas (excepto el aceite, el azúcar, el alcohol), un régimen variado pone a resftardo de carencias. Como decía el profesor Charífes Richet: "Jamás un sujeto normal, que tiene alimentación equilibrada, es decir, que incluye Cmne, pescado, papas, cereales, verduras, y frutas frescas, presenta el menor signo de avitaminosis".

En el embarazo, sin embargo, es probable queílu i|pdico le indique algún complemento vitamínico.

Efectos del embarazo en el cuerpo

La espalda sufre por múltiples motivos. El vientre voluminoso, el exceso de peso, tja insuficiencia muscular, etc.

A medida que el vientre! aumenta de volumen y de peso, la obliga a adoptar una postura que traslade su centro de gravedad impidiendo que se vaya de bruces. Para ello, la espalda se hunde y la cincha muscular del vientre ve superada su capacidad. El fenómeno se denomina lordosis y afecta la región lumbar.

Pero, como cualquier modificación en un punto de la columna vertebral repercute en toda su altura, se producen adaptaciones en otros lugares y es así como, mi Aras la región luminar se hunde, la región dorsal se curva, soltando los omóplatos, adelantando los hombros y hundiendo el pecho. El sacro se levanta tendiendo a la horizontal. Las caderas se hacen flaccidas y también las rodillas.

Las estrias :(

Las estrías constituyen un asustador fantasma para las madres primíparas y en general las más jóvenes. La estría es una ruptura de la dermis por un estiramiento que excede sus posibilidades elásticas. Una vez producida la estría no hay tratamiento que la elimine.

Pero no todas las mujeres las padecen. Todo depende de la calidad de la piel y del clima hormonal.

Se suele aconsejar la aplicación de ungüentos y cremas a base de hierbas y vitaminas, inclusive lanolina a pesar de su fuerte olor. No hacen daño y pueden resultar eficaces para prevenir las estrías.

Hinchazon

Que se hinchen los pies y los tobillos es muy común.

La hinchazón de los tobillos generalmente es causada por la presión que el peso del bebé ejerce sobre las venas de la pelvis.

La hinchazón de las manos y la cafa (edema generalizado) se presenta en el 60% ,de los embarazos normales.